Por: Vicente Amozurrutia
El grueso de los activos de una empresa y lo que
realmente le da valor son los elementos intangibles: contratos, carteras de
clientes, patentes, marcas, fórmulas y un largo etcétera que se esconde tras
los sistemas de gestión de las organizaciones más avanzadas o en hojas de
cálculo en la mayor parte de las PyMEs; éstos, a su vez -y dado el "boom" de la
movilidad- se encuentran con mayor frecuencia duplicados en diversos
dispositivos: portátiles, PDAs y smartphones,
entre otros, por lo que el perímetro de seguridad establecido en las compañías
va en aumento cada día.
Hace apenas unos meses un fabricante de PCs encargó
a la consultora Ponemon Institute la realización de un estudio para medir la
cantidad de computadoras portátiles que se extravían o simplemente se dejan
olvidadas en los aeropuertos. El estudio se llevó a cabo en 106 terminales de
aeropuertos de 46 países distintos y los resultados fueron bastante alarmantes:
se pierden más de 12 mil portátiles por semana y, lo que es más sorprendente,
entre el 65 y 70% nunca es reclamado. .
Lo que realmente importa de estas pérdidas, sin
embargo, no es el dispositivo como tal sino la información que contiene; de
hecho, si profundizamos en los resultados del estudio, el 53% de los
encuestados de la clase de negocios admitió que sus equipos contenían
información empresarial o sensible y el 65% de ese total aseguró no contar con
medidas para proteger dicha información.
Ahora, en tiempos de crisis, las empresas deben
saber medir mejor que nunca el valor de su información y el precio que están
dispuestas a pagar por no protegerla adecuadamente. Permitir fugas de
información o dejar entrar por un puerto a algún hacker malintencionado
puede tener consecuencias no sólo más graves sino, lo que es peor, más
difícilmente remontables o al menos mucho más caras de remontar, sobre todo en
estos días de recesión en los que se producen despidos y reajustes de plantillas
y el número de empleados descontentos o de agentes sociales alterados puede
llegar a incrementar los ataques denominados "de frustración" de parte de los
afectados por tales reajustes.
Medidas a adoptar
Una de las primeras medidas a adoptar pasa por la
encriptación tanto de los discos como de volúmenes, directorios y archivos. La
tecnología existente en materia de autenticación, encriptación y privilegios de
usuarios está tan avanzada que proporciona bastantes garantías de seguridad
para nuestros activos, siempre y cuando se realicen con el rigor necesario, y
por "rigor" entendemos la aplicación de este encriptado no sólo a los discos
duros de las computadoras sino también a la información contenida en memorias
USB, smartphones o PDAs.
Adicionalmente, el control de los accesos es otro
de los frentes en los que las organizaciones no deben relajarse, aparte de considerar
un modo bidireccional: por un lado, necesitan conocer con cuánta gente y de qué
modo se ha compartido un determinado fichero que se ha portado en un
dispositivo específico y, por otro, conocer qué nueva información se integra en
la intranet corporativa.
* El
autor es Gerente del Norte de Latinoamérica de Check Point.