“El hubiera sí existe”

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Seguro te topaste con este título en la cartelera cinematográfica de fin de año y lo escuchaste como parte de una campaña promocional de una conocida tienda de artículos de electrónica que utilizó la conjugación errónea del verbo haber para ilustrar los equívocos en los que algunos caemos al momento de obsequiar algo y frustrar las aspiraciones de quien lo recibe, al no ser lo esperado o no tener la capacidad para utilizarlo.

El cuento viene a colación por los resultados de un estudio que dio a conocer una marca de antivirus antes de que terminara el 2019 y que muestran que al menos una de cada diez personas mayores admite no saber utilizar algunos de los regalos tecnológicos que recibió en el pasado periodo de fiestas.

La situación se habría evitado cuestionando a los agasajados sobre lo que esperaban recibir y, en caso de que el dispositivo tecnológico fuera la ilusión que deseaban cumplir, adosárselos con un curso o la asesoría necesaria para sacarle jugo.

A semanas de que se realizaran algunos de los significativos intercambios de regalos, poco más del 12% de los encuestados admite que le ha llevado más de un mes instalar o aprender a usar un dispositivo.

Ese porcentaje admite ser principiante en materia de tecnología y que, sin la ayuda de amigos o familiares más jóvenes, tiene problemas para aprovechar al máximo la tecnología y los aparatos que requieren de estas aptitudes.

En estos casos los “millennials” han venido a resolver la situación: 64% de los jóvenes encuestados mencionó haber ayudado a personas mayores con soporte técnico, pero 55% de ellos comenta que se ha sentido obligado a ofrecer dicho apoyo. Incluso, 25% admite que evade a sus familiares cuando sabe que necesitan apoyo para resolver un problema con sus dispositivos.

Esta situación es un área de oportunidad para brindar soporte y asesoría correcta a los clientes, no la desaproveches.