T-MEC: oportunidades y dilemas

Share:

La firma del Tratado comercial entre México, EUA y Canadá -hoy llamado T-MEC- era aguardada con enorme expectación por los tres países, pero, muy especialmente por México, encabezado por un gobierno urgido de lanzar un mensaje positivo en medio de un escenario de crecimiento económico cero y de profunda desconfianza de los inversionistas hacia sus estrategias y políticas.

La suscripción del nuevo Tratado, además de su natural complejidad técnica y jurídica, se enfrentó a otras condicionantes no económicas, como es el hecho de que EU está inmerso en un proceso preelectoral donde el presidente Donald Trump está necesitado de ganar capital político y donde sus rivales, los demócratas, estaban comprometidos a satisfacer las demandas de uno de sus aliados más importantes, la poderosa central sindical AFL-CIO.

Finalmente, el martes 10 de diciembre, después de prolongadas e intensas negociaciones, México, Estados Unidos y Canadá firmaron el nuevo tratado de libre comercio.

Uno de sus aspectos novedosos consiste en la instrumentación de normas más estrictas sobre los derechos de los trabajadores, destinadas a reducir la ventaja mexicana derivada de los bajos salarios.

En las discusiones finales, EU proponía que se realizaran inspecciones laborales en las fábricas o negocios mexicanos, algo a lo que se opuso el gobierno de López Obrador.

Por lo pronto, ahí están los desacuerdos y las tensiones que, esperamos, no terminen por descarrilar a un T-MEC que, con todo y sus desafíos, es una de las pocas buenas noticias que el país puede tener en estos tiempos adversos.

Llevar el Tratado a buen puerto demandará, no retórica nacionalista, sino apertura y visión de este gobierno.